Un poema de Juan del Encina

Ya cerradas son las puertas
de mi vida,
''y la llave es ya perdida''.

Tiénelas por bien cerradas
el portero del Amor;
no tiene ningún temor
que de mí sean quebradas.
Son las puertas ya cerradas
de mi vida,
''y la llave es ya perdida''

Las puertas son mis servicios,
la cerradura es olvido,
la llave que se ha perdido
es perder los beneficios.
Assí que fuera de quicios
va mi vida,
''y la llave es ya perdida.''

Pues la vida está en poder
de aquella que siempre amo;
ahora, triste, aunque llamo,
no me quiere responder.
Cerróme con su querer
la salida,
''y la llave es ya perdida.''




Herido, roto y triste como la misma vida

Albert

Leido en el libro de Cristina Bajo "El jardín de los venenos".